Una experiencia que todo el mundo debería descubrir.
Te llevan desde el puerto hasta las bateas, mientras te amenizan la travesía con curiosidades sobre la zona.
Una vez estamos frente a las bateas te enseñan y explican el funcionamiento de las mismas, así como el proceso de cría y cultivo de los moluscos.
Lo mejor de todo es cuando empieza la barra libre de mejillones al vapor, recién cocinados y acompañados de Albariño local.
También ofrecen refrescos para los más pequeños y, por 10€, puedes degustar ostras en vinagreta.
Al regresar al puerto, puedes comprar algo de género y algún souvenir de recuerdo.
Si tienes suerte, es posible que te encuentres con delfines mulares durante la travesía.
Es la segunda vez que realizo ésta actividad y siempre salgo plenamente satisfecho.
