El faro de la Isla de Sálvora lleva más de 170 años sin apagarse. La isla en la que se levanta está deshabitada desde hace décadas. La aldea de pescadores que la habitó está hoy en ruinas y forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Pero la luz del faro sigue ahí cada noche, marcando exactamente lo mismo que marcaba en 1853: la entrada norte a la ría de Arousa, la más extensa de Galicia.
Esta es la historia de ese faro. De los dos faros que ha tenido la isla, mejor dicho, porque el primero ya no existe. De los ingenieros que lo diseñaron, de los fareros que vivieron allí décadas, de las leyendas que rodean la isla y, también, de cómo visitarlo hoy.

¿Por qué un faro precisamente en Sálvora?
La isla de Sálvora no está en cualquier sitio. Está justo en la boca norte de la ría de Arousa, a la entrada del Atlántico. Y la ría de Arousa es la más extensa de Galicia, la que recibe más tráfico marítimo y la que da entrada a puertos clave: Vilagarcía, A Pobra do Caramiñal, Ribeira, O Grove, Vilanova de Arousa.
Antes de 1853, esta zona era conocida por los pescadores y marineros con un nombre poco amable: cementerio de barcos. Las corrientes son fuertes, los bajos rocosos abundan y las nieblas son frecuentes. Sin un faro que marcara la posición exacta de la isla y la mejor línea de entrada a la ría, los naufragios eran constantes. Algunos dejaron poco más que rumores; otros marcaron generaciones enteras.
Por eso, cuando España puso en marcha en 1847 el Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas y Puertos, Sálvora fue una de las prioridades en Galicia. Había que poner luz allí, costara lo que costara.

El primer faro: Celedonio de Uribe, 1853
El proyecto se le encarga a Celedonio de Uribe, un ingeniero del Cuerpo de Caminos, Canales y Puertos. Uribe firma un faro pequeño y funcional, ajustado a las posibilidades técnicas de la época: planta hexagonal irregular, una torre cilíndrica central de apenas 6 metros de altura y, alrededor, dos habitaciones para los fareros y un almacén. Nada más.
La construcción se hace en granito, el material lógico en cualquier obra costera gallega del siglo XIX. La piedra se trabaja en la propia isla y en talleres del continente. Las obras empiezan en 1852 y duran poco más de un año.
El faro se enciende oficialmente el 19 de octubre de 1853. La luz era de cuarto orden: blanca y fija al principio, después combinada con destellos rojos cada dos minutos para distinguirla de otras luces de la costa. El alcance era de unas 10 millas náuticas (algo más de 18 kilómetros) — suficiente para que cualquier embarcación que se acercara desde mar abierto la viera mucho antes de tener problemas con los bajos.

Hay una anécdota poco contada del proyecto que vale la pena recordar. Tras la inauguración del faro, los responsables descubrieron que la altura del plano focal estaba mal calculada: varias toneladas de roca de la propia isla interrumpían parcialmente el haz luminoso. Hubo que demoler esas rocas inmediatamente para liberar el camino de la luz. Un pequeño tropiezo de ingeniería que dice mucho del momento técnico de mediados del siglo XIX en obras de este tipo.
1921: el faro nuevo, tras el naufragio del Santa Isabel
Sesenta años después de la inauguración, el faro de Uribe se quedaba corto. La ría de Arousa había crecido como zona de pesca y tráfico marítimo, los barcos eran mayores y las exigencias de seguridad también. En 1904 la Administración decide construir un faro nuevo, en una posición algo más elevada, para ampliar el ángulo de iluminación hacia el interior de la ría.
Las obras se prolongan durante años, hasta que ocurre algo que las precipita: la madrugada del 2 de enero de 1921, frente a esta misma costa, naufraga el vapor Santa Isabel. Mueren 213 personas. Es uno de los naufragios más graves del siglo XX en aguas gallegas. Cuatro jóvenes de la aldea de Sálvora salen en una dorna a remos en plena tormenta y rescatan a los supervivientes — son las que después se conocerán como las Heroínas de Sálvora, condecoradas con la Orden Civil de la Beneficencia. Su historia merece un post propio.
Aquel mismo año, tras el naufragio, se inaugura el faro nuevo. El que sigue activo hoy. Una torre octogonal blanca con banda roja, alta y esbelta, mucho más visible desde el mar que la pequeña construcción de granito de 1853. Tiene 16 metros de altura hasta la linterna y el plano focal está a 40 metros sobre el nivel del mar, lo que le permite alcanzar 21 millas náuticas de visibilidad nocturna en condiciones normales — el doble que el faro original.

La vida del farero: anécdotas de «Bislandia del Norte»
Durante más de un siglo, el faro de Sálvora estuvo habitado por fareros y sus familias, que vivían allí en jornadas de varias semanas o meses. Tenían su propia vivienda en el complejo del faro y se ocupaban de mantener la luz encendida cada noche, atender la maquinaria y mantener el edificio.
Uno de los últimos fareros de Sálvora fue Julio Vilches, que llegó a la isla en 1980 y pasó allí buena parte de su vida profesional. Años después escribió un libro de memorias titulado «Sálvora, diario de un farero», una colección de anécdotas y reflexiones sobre cómo era la vida en aquella isla aislada del mundo.
En su libro, Vilches contaba que los propios fareros llamaban a Sálvora «Bislandia del Norte», en contraposición a la Isla de Ons, que era para ellos la «Bislandia del Sur». El nombre venía a reconocer el carácter casi de país aparte que tenían aquellas islas, con su propia microcultura, su propio lenguaje y sus propias leyes no escritas.
Algunas de las anécdotas que recoge en el libro son ya pequeños mitos locales:
- El bosque de las amanitas: una zona de la isla donde, en otoño, brotaban setas tóxicas en abundancia. Los fareros las marcaban para no recogerlas por error y para advertir a los ocasionales visitantes.
- La casa del ogro: una construcción semiderruida de la antigua aldea, que en las noches de niebla parecía cobrar vida propia y que asustaba a los hijos de los fareros.
- Las nieves perpetuas: Vilches llamaba así, con humor, a las cumbres de la isla cuando estaban completamente blancas… de las gaviotas.

El faro de Sálvora hoy: datos técnicos
El faro estuvo habitado por fareros y sus familias hasta 2018, cuando se marchó el último farero residente y el sistema pasó a ser totalmente automático. Desde entonces, la luz sigue funcionando exactamente igual cada noche, sin un solo día de interrupción. Estas son las características actuales:
| Tipología | Torre octogonal blanca con banda roja |
|---|---|
| Altura del soporte | 16 metros |
| Plano focal sobre el mar | 40 metros |
| Apariencia luminosa | GpD(3+1) — grupo de 3 destellos + 1 destello, período 20 segundos |
| Color | Blanco |
| Alcance nominal nocturno | 21 millas náuticas (~ 39 km) |
| Lámpara | LED de 150 W (filamento virtual) |
| Óptica | Lente de vidrio de primer orden — original, conservada |
| Operación | Automática desde 2018 |
Lo más curioso es que, aunque la lámpara se ha sustituido por un LED moderno, la lente óptica original sigue en su sitio. Es una lente Fresnel de primer orden, una pieza de ingeniería del siglo XIX que sigue siendo perfectamente funcional. Mirar la luz de cerca es un poco como mirar un reloj de cuerda: tecnología antigua que sigue marcando el tiempo perfectamente.

Las leyendas de Sálvora
Un faro tan viejo, en una isla tan aislada, no podía existir sin sus leyendas. Sálvora las tiene a montones, y forman parte del recorrido cultural que se hace al visitarla.
La sirena Mariña
Cuenta la tradición que una sirena llamada Mariña habitaba las aguas que rodean la isla. Un noble la encontró, se enamoró y se la llevó a la costa. Ella aceptó casarse con la condición de que él no le preguntara nunca por su origen. Tuvieron hijos, los Mariño, que se convirtieron en una de las familias propietarias históricas de Sálvora. Cuando finalmente él rompió la promesa y le preguntó, ella desapareció en el mar. En la isla hay una escultura de la sirena Mariña que recuerda la leyenda.
Los guerreros de piedra
Otra leyenda local cuenta que las grandes piedras dispersas por la isla son en realidad guerreros oestrymnios (un pueblo prerromano que habitaba estas tierras antes de los celtas) que intentaron invadir Galicia y fueron encantados — convertidos en roca — por una hechicera para evitar su avance. Cada vez que cae un rayo en la isla, dicen, alguno de ellos despierta brevemente.


Cómo visitar el faro de Sálvora

El faro forma parte de la «Ruta del Faro», uno de los dos itinerarios señalizados que se pueden hacer durante la visita a la isla. La otra es la «Ruta de la Aldea», que pasa por la antigua aldea abandonada y los hórreos.
Datos prácticos de la Ruta del Faro
| Distancia desde el muelle al faro | 1,2 km |
|---|---|
| Duración (sólo ida) | 30 minutos |
| Dificultad | Baja |
| Acceso al interior del faro | No abierto al público. Se admira desde el sendero exterior |
La ruta recorre la zona sur de la isla, entre las grandes piedras graníticas conocidas como «los Bolos» — formaciones erosionadas a lo largo de miles de años. El camino está salpicado de carteles informativos que cuentan algunas de las leyendas locales: la sirena de la playa del Almacén, la Santa Compaña y, naturalmente, el naufragio del Santa Isabel al pie del faro.
Antes de ir, ten en cuenta:
- Solo se llega en barco autorizado por el Parque Nacional. No puedes desembarcar por cuenta propia.
- Visita siempre con guía oficial del Parque Nacional. No es libre.
- El interior del faro no está abierto al público. El edificio se admira desde el sendero exterior.
- El acceso al Alto do Mireu está prohibido del 1 de abril al 31 de agosto por la cría de aves.
- No hay servicios en la isla: sin tiendas, sin bares. Lleva agua, comida y crema solar.
- Animales no permitidos (excepto perros guía). Es Parque Nacional.
- No se puede: hacer fuego, acampar, recoger conchas o flora, hacer pesca deportiva, volar drones.
La visita completa a Sálvora dura unas 4 horas y media en total, que da margen a hacer ambas rutas con calma y disfrutar también de la travesía por la ría de Arousa, donde con frecuencia se avistan delfines mulares.
Visita el faro con la Ruta del Faro de Cruceros do Ulla
Salimos desde el puerto de O Grove y desde Ribeira con barco autorizado por el Parque Nacional. La ruta incluye travesía por la ría de Arousa, desembarco en la isla con guía oficial, recorrido completo del entorno del faro y degustación de mejillones al vapor en el viaje de regreso.
33 € adultos · 15 € niños (3-12 años) · gratis menores de 3


Preguntas frecuentes sobre el faro de Sálvora
¿Cuándo se construyó el faro de Sálvora?
El faro original se construyó en 1852 y se encendió por primera vez el 19 de octubre de 1853. El faro actual, que es una torre octogonal blanca con banda roja, fue inaugurado en 1921 y sigue activo hoy.
¿Quién diseñó el faro de Sálvora?
El faro original lo proyectó el ingeniero Celedonio de Uribe, del Cuerpo de Caminos, Canales y Puertos. Era un edificio de planta hexagonal irregular en granito, con una torre cilíndrica central de 6 metros.
¿Sigue activo el faro de Sálvora?
Sí. Estuvo habitado por fareros y sus familias hasta 2018, año en el que se marchó el último farero residente y el sistema pasó a funcionamiento totalmente automático. Sigue funcionando cada noche sin interrupciones. Tiene lámpara LED moderna pero conserva la lente Fresnel de vidrio original de primer orden. Su alcance es de 21 millas náuticas (unos 39 km) y emite un grupo de 3 destellos blancos seguido de 1 destello, con un período de 20 segundos.
¿Se puede visitar el faro de Sálvora?
Se puede visitar el entorno del faro, no el interior. La isla pertenece al Parque Nacional de las Islas Atlánticas y solo se accede en barco autorizado, con visita guiada por el Parque. La Ruta del Faro tiene una distancia de 1,2 km desde el muelle, dura unos 30 minutos sólo ida y la dificultad es baja. El edificio del faro se admira desde el sendero exterior, no se puede entrar.
¿Cómo se llega al faro de Sálvora?
Solo en barco autorizado por el Parque Nacional. Cruceros do Ulla opera salidas regulares desde el puerto de O Grove y desde Ribeira. La travesía dura unos 50 minutos y la visita completa a la isla unas 4 horas y media.
¿Cuántos faros ha tenido la isla de Sálvora?
Dos. El primer faro fue construido en 1852-1853 por Celedonio de Uribe en Punta Besugueiros, en el sur de la isla. En 1904 se decidió construir uno nuevo en una posición más elevada para ampliar el ángulo de iluminación, y este segundo faro se inauguró en 1921. Es el que sigue activo hoy.
